viernes, diciembre 18, 2009

PROSELITISMO CIRENAICO VS PROXENETISMO LITERARIO




Decía Roberto Iniesta, líder de “Extremoduro” y novel autor con “El viaje íntimo de la locura”, que eligió la autoedición para no ser presa de las editoriales. Desde mi modesta posición lo comprendo y, además, comparto su idea sobre este “presidio” editorial. El mundo de la edición literaria se ha convertido, si no lo era ya, en un juego de poderes, donde los pequeños (editores, autores, distribuidoras) deben someterse a las condiciones que unos pocos imponen para el mercado literario. Traduciendo; desde mi humilde y discreta pertenencia al proyecto PiélagoEditorial he/hemos aprendido a pasos agigantados este mecanismo: ¿Quieres que tu libro esté en las librerías?... ven date la vuelta y prepara el culo. ¿Quieres liquidar los libros que hemos vendido?... ven date la vuelta y prepara el culo. Alevosos seguidores y transeúntes accidentales esta es la realidad del mundo del proxenetismo literario, en el que los “hegemones” mediáticos intentan hacer de tu cuerpo y alma un sayo a su medida. Ciertamente existe una minoría, de esos que lógicamente dan en llamar “independientes”, que intentan salvar su “honra” sin que nadie le obligue a plegarse a condiciones vejatorias o humillantes.
Ante este muro de proxenetas planetarios y prostituidos literarios se yergue la díscola literatura de amor a la misma, donde los libros no se miden por el peso de sus páginas, el caché del autor (que en el otro mundo es proporcional al nivel de manoseo que éste presente), sino el del mensaje, el de la transmisión a través de la composición literaria, en sus diversas facetas, pero libre, la mirada cómplice de autor y realidad social que le rodea y la plasmación metonímica, metafórica o de cualquier otro tropo con el que se compone y articula el discurso literario. He aquí que haré PROSELITISMO CIRENAICO VS PROXENETISMO LITERARIO.


En esta ocasión, alevosos y alevosas, os presento aquí a “Cirenaicos” la primera novela de Carmelo Vázquez, joven autor publicado por la ínclita PielagoEditorial. La obra de Carmelo bucea en las ruinas del hombre postmoderno (esta palabreja debía aparecer algún día) que no es más que la miseria del ser humano desde su constitución como ser domeñador del mundo. En “Cirenaicos” podemos ver de forma ágil lo que los sociólogos de “ a-toro-pasado” nos están etiquetando ahora, esa sociedad hedonista, prolija de placeres y “desdeberes” generación ni-ni la llaman los gúrus del etiquetado en supermercados. El relato presenta una estructura ligera, capítulos cortos que nos cuenta la vida de Alberto, humano entre los humanos por lo tanto fácilmente identificable con nuestro vecino, nuestro mejor amigo o incluso nosotros mismos hecho que nos hace adoptar una filiación temprana por el personaje o todo lo contrario pero no la indiferencia.

La novela se inicia con un soliloquio sólo comprensible cuando has concluido el libro, en él se establecen las bases del relato y las preguntas que, no sólo, interrogan al personaje sino a una sociedad consumista, idólatra de lo efímero por encima de todas las cosas: “¿Puede la realidad simplificarse lo suficiente como para comprender el comportamiento de una persona? [...] ¿Puede la ciencia explicar cómo he llegado hasta aquí? -continúa interrogándose (interrogándonos) el personaje- ¿ Qué pasa con esas personas que sólo aman aquello a lo que someten? ¿ y aquellos que sólo aman lo que pueden someter, humillar?" Estas son algunas de las preguntas que abrirán al lector la vicisitudes de Alberto con las mujeres, las drogas, el dinero y el consumo desmedido hasta convertirlo en un pelele al albur del dictado inconsciente de un mundo dominado por proxenetas.




La relación de Cirenaicos con la música es patente en los personajes de Neal y Alberto. Porta la novela un “mantra” Stairway to heaven que acompaña, sin intermisión, a este viaje iniciático al mundo de los placeres supinos. La obra de Carmelo Vázquez, salpicada de referencias musicales, describe muchas veces a sus personajes a través de esos artistas y canciones como Led Zeppelin, Richar Bona. La letra de Stairway to heaven “ There's a lady who's sure, all that glitters is gold...” es el perfecto hilo conductor para entender también la relación de Alberto con las mujeres que le rodean y su búsqueda de una compañía que no interfiera en su independencia sentimental con respecto a todo. 

Picha aquí y podrás descargarte un adelanto de esta novela. 

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